Caso Gian Mastrocola: prisión preventiva para los acusados por el crimen del bebé en una barbería de Rosario
Los dos hombres detenidos por el homicidio del bebé Gian Mastrocola, de un año y medio, asesinado a balazos el jueves pasado en una barbería de la zona sur de Rosario, quedaron en prisión preventiva por el plazo máximo. La medida fue dispuesta por el juez Juan Gasparini durante la audiencia realizada este lunes en el Centro de Justicia Penal.
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3/10/2026


El magistrado consideró que existen elementos suficientes para sostener una imputación grave y cuestionó la conducta de los acusados, a quienes les atribuyó haber actuado con “desprecio por la vida”. La calificación penal que enfrenta la causa contempla penas de prisión perpetua.
Durante la audiencia, ambos imputados estuvieron presentes y tomaron la palabra. A pocos metros se encontraban los padres del niño, mientras que entre el público también estaban los abuelos de Gian, en una escena cargada de tensión y dolor. Afuera del edificio judicial, una multitud se concentró para exigir justicia por el pequeño.
La declaración del presunto tirador
Uno de los acusados es Kevin Portillo, de 25 años, señalado como el autor material de los disparos. Durante la audiencia reconoció haber accionado el revólver calibre .38 con el que se produjo el ataque dentro de la barbería ubicada en Melincué al 6100, donde trabaja Valentín Mastrocola, padre del niño.
Sin embargo, Portillo aseguró que al disparar no advirtió que el bebé estaba en brazos de su padre. Según dijo, de haberlo visto “nunca hubiera hecho eso”, y sostuvo que tiene familiares menores de edad.
El joven fue reducido por vecinos del barrio poco después del ataque, cuando cayó de la moto 110 en la que escapaba. Según la investigación, estuvo cerca de ser linchado. En su detención intervinieron un gendarme de civil y un policía retirado que advirtieron lo que estaba ocurriendo.
En ese procedimiento se secuestró el arma utilizada en el ataque. El conductor de la moto logró escapar y es uno de los tres sospechosos que aún permanecen prófugos.
El otro imputado se declaró inocente
El segundo acusado es Alan Vallejos, conocido como “Cráneo”, quien negó haber tenido responsabilidad en el homicidio.
“Doy la cara. A mí no me secuestraron ningún celular. En mi casa no encontraron nada”, sostuvo durante la audiencia, rechazando los cargos que le atribuye la fiscal Agustina Eiris.
No obstante, horas después del crimen la policía siguió su rastro hasta un departamento ubicado en Bacle al 6300. Allí el personal del Comando Radioeléctrico incautó una pistola calibre 11.25, 306 gramos de cocaína sin fraccionar y un celular destruido. Por estos hallazgos también fue imputado por tenencia de arma de guerra y estupefacientes con fines de comercialización.
El origen del conflicto
Según la reconstrucción presentada por la Fiscalía, Vallejos participó en las distintas etapas del conflicto que derivó en el ataque armado.
Todo habría comenzado cuando el imputado pasó en moto frente a la barbería y, al ver a un joven identificado como Ismael G., le gritó “pedazo de gil”.
Minutos más tarde regresó al lugar en un Chevrolet Corsa gris, acompañado por su primo Alexis —quien permanece prófugo—. En esa oportunidad golpeó a Ismael con una manopla y también provocó daños al romper el parabrisas de una Citroën Berlingo perteneciente al abuelo de Gian.
Cuando el grupo se retiró, una botella retornable —que habría sido arrojada por Ismael— rompió la luneta trasera del vehículo. Antes de irse, los agresores prometieron volver.
El ataque que terminó en tragedia
El episodio más violento ocurrió unos diez minutos después. Para entonces Ismael ya no estaba en el lugar, y en la barbería permanecía la familia Mastrocola, ajena al conflicto.
Según la investigación, alrededor de las 18.10, los agresores regresaron al lugar en el Corsa junto con el tirador que llegó en moto. Portillo se bajó frente al local y efectuó tres disparos. Un testigo afirmó que incluso introdujo un pie dentro del local antes de abrir fuego.
Uno de los proyectiles rozó el hombro del peluquero Valentín Mastrocola, mientras que otro impactó en el corazón del pequeño Gian, provocándole la muerte en el acto a causa de un shock hipovolémico.
El juez Gasparini sostuvo que la secuencia demuestra una conducta extremadamente grave y ordenó que los acusados continúen detenidos mientras avanza la investigación. Además, señaló que el hecho podría ser analizado como un homicidio premeditado, circunstancia que agravaría la imputación y podría derivar en una condena de prisión perpetua.
