Estados Unidos amplió el cupo para la carne argentina: Trump autorizó el ingreso de 80 mil toneladas sin aranceles
Tras la firma del acuerdo de reciprocidad comercial entre Argentina y Estados Unidos, el presidente estadounidense Donald Trump oficializó este viernes la ampliación del cupo de importación de carne vacuna argentina. La decisión apunta a descomprimir el mercado interno norteamericano, afectado por eventos climáticos extremos y restricciones sanitarias que impulsaron el precio de la carne molida a niveles récord.
Mateo
2/9/2026


El entendimiento redefine las condiciones de acceso bilateral para una amplia gama de productos agroindustriales. Incluye reducciones y eliminaciones de aranceles, la fijación de cupos específicos y compromisos regulatorios que, en su mayoría, adoptan criterios alineados con el sistema estadounidense. Además de la carne vacuna, el acuerdo impacta sobre los sectores de quesos, avicultura, semillas y propiedad intelectual.
El punto más sensible del acuerdo gira en torno a la carne. Estados Unidos habilitó un cupo anual de 80.000 toneladas de carne vacuna argentina libres de aranceles. En paralelo, Argentina accede a un volumen equivalente, que se suma a las 20.000 toneladas que ya tenía previamente asignadas.
Al justificar la medida, Trump sostuvo que su responsabilidad es “asegurar que los trabajadores estadounidenses puedan alimentar a sus familias”, al advertir que la producción local no alcanza para cubrir la demanda interna.
Desde la óptica del sector ganadero argentino, el ingreso de carne estadounidense al mercado local no representa una amenaza significativa: el valor del novillo en Argentina se ubica muy por debajo del estadounidense, lo que resta competitividad a ese producto importado.
En el rubro lácteo, el tratado establece un cupo inicial de 1.000 toneladas de quesos provenientes de Estados Unidos y habilita el uso de denominaciones genéricas como parmesano o mozzarella, sin protección sobre componentes individuales. Se trata de un volumen reducido si se considera que Argentina exporta alrededor de 400.000 toneladas anuales de productos lácteos.
El acuerdo también introduce modificaciones en vinos y denominaciones de origen. Para proteger un nombre, la industria vitivinícola deberá demostrar un vínculo “esencialmente atribuible” al origen geográfico. En este sector se fijó un cupo de 80.000 litros libres de aranceles.
Otros productos estadounidenses que podrán ingresar a Argentina sin pagar aranceles incluyen 870 toneladas de almendras, 80 toneladas de pistachos y 1.100 toneladas de papas por año. A esto se suma la habilitación para importar hasta 10.000 vehículos con exenciones arancelarias.
En el plano tecnológico, se eliminan los derechos de importación para computadoras portátiles, cables de fibra óptica y otros insumos, sin límite de cupo. Además, el acuerdo prohíbe la aplicación de impuestos sobre software y plataformas de streaming, un beneficio que favorece principalmente a Estados Unidos, líder global en estos sectores.
Controles sanitarios y regulaciones
El texto establece que Argentina deberá aceptar el ingreso de productos estadounidenses que cumplan con los reglamentos técnicos y evaluaciones del país de origen, sin controles adicionales. En ese marco, la aprobación de la FDA será suficiente para la importación de medicamentos, alimentos y productos químicos. Lo mismo ocurrirá con carnes y aves, que ingresarán al país únicamente con la autorización del FSIS, organismo equivalente al Senasa argentino.
Para Argentina, los beneficios incluyen el acceso sin aranceles al mercado estadounidense para productos como té, yerba mate, mangos, frutas tropicales, algunos jugos y café.
En el caso de productos farmacéuticos de origen animal, así como acero y aluminio destinados exclusivamente a la aviación civil, Estados Unidos se comprometió a no aplicar aranceles adicionales, manteniendo el gravamen estándar del 10%.
El acuerdo también incorpora cláusulas no comerciales de alto impacto, entre ellas un plan de acción para erradicar el trabajo infantil en sectores críticos, compromisos contra la pesca ilegal y la tala clandestina, y auditorías cruzadas en la industria avícola.
El biodiésel quedó fuera del entendimiento. No obstante, el sector continuará negociando la apertura del mercado estadounidense y evalúa alternativas comerciales, como Perú, en un escenario internacional cada vez más restrictivo.
