La reforma laboral vuelve al Senado: qué falta para que sea ley
El proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno obtuvo 135 votos a favor y 115 en contra en la Cámara de Diputados. Sin embargo, como el texto aprobado incluyó cambios respecto de la versión que había sancionado el Senado, la iniciativa debe regresar a la Cámara alta para su revisión final.
Mateo
2/20/2026


El tratamiento comenzará en comisiones del Senado y, si el oficialismo logra nuevamente la mayoría que consiguió semanas atrás (42 votos a favor y 30 en contra), podría convocarse a una nueva sesión para darle sanción definitiva.
¿Por qué vuelve al Senado?
Diputados eliminó uno de los artículos incorporados en la Cámara alta vinculado a licencias por enfermedad o accidentes no laborales. Al modificarse la redacción original, el procedimiento legislativo obliga a que el Senado vuelva a votar el texto corregido.
Si la Cámara alta acepta los cambios, el proyecto quedará convertido en ley. Si los rechaza, el trámite podría extenderse.
Los puntos centrales de la reforma
Entre las principales modificaciones que plantea el proyecto se encuentran:
Banco de horas: reemplazo del pago tradicional de horas extras por un sistema de compensación con francos o jornadas reducidas.
Indemnizaciones: actualización por inflación más un 3% anual y exclusión de aguinaldo y vacaciones del cálculo base.
Fondo de Asistencia Laboral (FAL): creación de un fondo financiado por aportes patronales para cubrir indemnizaciones.
Vacaciones fraccionadas: posibilidad de dividirlas en períodos no menores a 7 días.
Servicios esenciales: obligación de garantizar un funcionamiento mínimo del 75% durante huelgas en determinadas actividades.
Blanqueo laboral: régimen de incentivos y regularización para trabajadores no registrados.
Fin de la ultraactividad: los convenios colectivos dejarán de extenderse automáticamente una vez vencidos.
Trabajadores de plataformas: nueva regulación bajo modalidad de contratación independiente.
Desde la oposición advirtieron que cualquier modificación obliga reglamentariamente a que el proyecto vuelva al Senado, y reiteraron su rechazo en general a la iniciativa.
Ahora, la definición queda en manos de la Cámara alta, que tendrá la última palabra sobre uno de los proyectos más debatidos del período legislativo.
