Robos reiterados en la Asociación Italiana de Baigorria exponen la vulnerabilidad de las instituciones comunitarias

Delincuentes ingresaron en dos noches consecutivas al edificio en obra y se llevaron herramientas, maquinarias y combustible, generando preocupación en una entidad clave para la vida social de la ciudad.

2/3/2026

La Asociación Italiana de Granadero Baigorria fue víctima de una seguidilla de robos que afectaron directamente a una institución histórica y sin fines de lucro, dedicada a sostener actividades sociales, culturales y comunitarias en pleno centro de la ciudad.

Según informaron desde la Comisión Directiva, los hechos ocurrieron en dos jornadas consecutivas. En el primer ingreso, personas aún no identificadas forzaron la puerta principal del edificio en construcción y sustrajeron herramientas de trabajo y maquinarias utilizadas para el mantenimiento del predio, como bordeadoras y otros elementos indispensables para las obras que se están llevando adelante.

Tras el primer episodio, la entidad reforzó las medidas de seguridad amurando puertas y ventanas. Sin embargo, al día siguiente los delincuentes volvieron a ingresar, esta vez a través de un ventiluz de apenas 22 centímetros, desde donde se llevaron un bidón con combustible.

Desde la conducción de la Asociación expresaron su preocupación no solo por las pérdidas materiales, sino también por el impacto que estos hechos tienen en el funcionamiento cotidiano de una institución que se sostiene con el esfuerzo de sus socios y colaboradores. En ese sentido, informaron que se avanzará en la ampliación del sistema de monitoreo y alarma para intentar prevenir nuevos ataques y daños.

Más allá del hecho puntual, el episodio vuelve a poner en evidencia la fragilidad de los espacios comunitarios frente a una problemática de seguridad que no puede reducirse únicamente a la respuesta individual o al refuerzo privado de medidas de vigilancia. La protección de clubes, asociaciones y entidades sociales requiere de políticas públicas que acompañen, prevengan y cuiden el entramado comunitario que cumple un rol fundamental en la cohesión social de la ciudad.

Los robos a instituciones sin fines de lucro no solo representan un delito contra la propiedad, sino también un golpe al trabajo colectivo y al esfuerzo barrial, en un contexto donde fortalecer lo comunitario debería ser una prioridad para construir una ciudad más segura e integrada.