Romina Diez sale a cubrir a Fontana en pleno escándalo y agita un proyecto que difícilmente prospere

En medio del escándalo por la presunta eliminación y manipulación de información pública en el Concejo Deliberante de Granadero Baigorria, la dirigente de La Libertad Avanza, Romina Diez, irrumpió en la escena con un mensaje que buscó relativizar la gravedad del caso… y terminó echando más leña al fuego.

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4/22/2026

En medio del escándalo por la presunta eliminación y manipulación de información pública en el Concejo Deliberante de Granadero Baigorria, la dirigente de La Libertad Avanza, Romina Diez, irrumpió en la escena con un mensaje que buscó relativizar la gravedad del caso… y terminó echando más leña al fuego.

“Ahora resulta que somos ‘hackers’”, lanzó en redes sociales, en defensa del espacio que integra junto al concejal Santiago Fontana y al exfuncionario Diego Lescano, señalado por haber borrado archivos de computadoras oficiales tras ser apartado de su cargo. Lejos de dar explicaciones sobre lo ocurrido, la estrategia fue correrse hacia la ironía y redirigir el foco hacia la política salarial.

En ese marco, Diez intentó cambiar la agenda anunciando que irán “un paso más allá” con un proyecto para bajar los sueldos de los políticos. Sin embargo, en un Concejo donde no cuentan con los votos necesarios, la iniciativa aparece más como un gesto discursivo que como una propuesta con chances reales de avanzar.

Mientras tanto, el hecho de fondo sigue generando ruido: la denuncia por la posible eliminación de información sensible dentro de una institución pública. Un episodio que, de confirmarse, podría tener implicancias judiciales serias y que por estas horas intenta ser minimizado en el terreno político.

Las comparaciones no tardaron en aparecer. En causas resonantes del pasado, como el caso conocido como “la Rosadita”, se registraron maniobras contrarreloj para retirar computadoras y documentación antes de operativos judiciales. Sin establecer paralelismos directos, la escena en Baigorria deja flotando una duda incómoda: ¿hubo un intento desesperado por hacer desaparecer información?

Por ahora, la investigación avanza y será la Justicia quien deba determinar qué ocurrió realmente. Pero en el plano político, el episodio ya escaló: entre ironías, anuncios rimbombantes y pases de factura, el escándalo está lejos de apagarse.